La nueva PAC abre un periodo de “inseguridad” en el que no prima la sostenibilidad económica, sino la ambiental

  • Supone mayores exigencias con un “presupuesto recortado”

  • El modelo actual, negociado por Monago, sí ha garantizado la renta agraria

  • El PP reivindica que nuestros agricultores y ganaderos ya producen de una manera sostenible

Mérida. 30, junio, 2021.- La portavoz de Agricultura del Grupo Parlamentario Popular (GPP), Mercedes Morán, ha señalado que, tras tres años de negociación, el acuerdo de la nueva PAC abrirá un periodo de “inseguridad” en el que se primará la sostenibilidad ambiental, pero la sostenibilidad económica de las explotaciones agrarias “no está asegurada”. Asimismo, Morán ha detallado que el acuerdo supone la llegada de “un modelo con menos dinero”, y un elemento nuevo, la condicionalidad reforzada.

En este sentido, la portavoz de Agricultura del GPP ha valorado que esta nueva PAC supondrá, a partir de 2023, mayores exigencias medioambientales que tendrán que cumplir los agricultores y ganaderos, frente a un “presupuesto recortado” para todo el periodo. Para Morán, aunque en el acuerdo no se han impuesto finalmente tesis mucho más medioambientalistas, la nota común de los reglamentos aprobados es una clara diferenciación de lo que es la arquitectura verde de la nueva PAC.

Morán ha recordado que el modelo actual, negociado por el presidente Monago, sí ha garantizado la renta de los agricultores y ganaderos, y, ha dejado claro que el PP siempre ha sido valedor del campo extremeño. En este sentido, la portavoz ha reiterado que el propio líder del PP extremeño se puso a disposición de la Junta para negociar un acuerdo tan importante como la nueva PAC, habida cuenta de la experiencia acreditada en estas negociaciones “a cara de perro”, y ha lamentado que el PSOE haya hecho caso omiso y eso “es un error”.

Para Mercedes Morán, en esa arquitectura verde de la nueva PAC, queda pendiente aún la adaptación a la nueva normativa del Pacto Verde, a la estrategia de la Granja a la Mesa y la estrategia de la Biodiversidad 2030, por lo que se tendrán que ir incorporando nuevas exigencias. Para el GPP, es evidente que se van a imponer obligaciones a la forma de producir de nuestros productores y que, en caso de que se incumpla, van llegar a sanciones, disminución de las ayudas y en algunos casos incluso la pérdida de las mismas.

Asimismo, Mercedes Morán se ha referido a los “eco-esquemas” integrados en la nueva arquitectura verde de la PAC, que son más complejos de cumplir por parte de los agricultores y los ganaderos que el actual pago verde. “Debemos reivindicar que nuestros agricultores y ganaderos ya producen de una manera sostenible”, ha dicho la portavoz, que ha puntualizado que lo hacen además con unas exigencias ambientales y climáticas que no cumplen los productos que llegan de otros países, a los que tampoco se les van a exigir dentro del nuevo acuerdo.

Aparece también una nueva condicionalidad social, según ha explicado Morán, y esto es algo que no ocurre en el resto de sectores que reciben fondos europeos. Esto nace, a juicio del GPP, de la “criminalización” que se ha hecho del sector agrario. Nadie discute que la legislación laboral haya que cumplirla, ya que están tipificados los incumplimientos y están cuantificadas las sanciones, pero el problema de ligar las ayudas a este cumplimiento laboral es “simplemente un aumento de la burocracia” que llevará probablemente al retraso en la percepción de esas ayudas.