Intervención del Presidente Monago en el Acto Institucional por el Día de Extremadura

Saludos

Las actas del Diario de Sesiones de este Parlamento son el espejo  de nuestra historia más reciente y en días como hoy debemos recordar los espacios en los que todas las fuerzas políticas hemos sido una sola voz.

Siempre fuimos una sola voz ante el terrorismo porque el terrorismo escoge sus víctimas a conciencia: la libertad, la democracia, los valores que nos unen y compartimos. Son los enemigos que cualquier radicalismo pretende destruir.

Han pasado pocos días desde el despiadado atentado que golpeó a Barcelona. Más de un centenar de heridos y 16 personas asesinadas. También el hijo de un paisano, Pablo Pérez, de sangre extremeña y catalana que como tantos otros hermanos nuestros se fue a Cataluña para hacer más grande a España.

Pablo solo tenía 35 años. Le llaman la “víctima número 15”. Hoy, en nuestro día, él merece un recuerdo especial porque simboliza el compromiso inquebrantable de esta tierra en la defensa de todo aquello que nos hace libres e iguales.

Después del dolor por su muerte y por la de todos los inocentes, necesariamente nos queda la unidad como obligación y como un compromiso que debe renovarse en este espacio de representación del pueblo extremeño.

Siempre fuimos una sola voz frente al terrorismo como lo fuimos para defender la unidad de España y tenemos que seguir siéndolo, hoy más que nunca, porque nuestro país está siendo amenazado y porque el desafío independentista ha cruzado todos sus límites.

Debemos tener plena conciencia de que vivimos unos momentos cruciales para la estabilidad democrática de nuestra sociedad y de su sistema de libertades.

Defender la unidad de España es defender Extremadura. Esa fue y es nuestra voluntad política, la que está recogida en nuestro Estatuto de Autonomía, que igual que la Constitución, está siendo pisoteado no sólo por los separatistas sino por los que los alientan con sus ambigüedades y cambios de criterio.

Hemos vivido un verano entre el dolor por las víctimas y la vergüenza de encontrarnos de bruces con quienes no tienen el más mínimo pudor para convertir una manifestación contra el terrorismo en una especie de ensayo de la Diada.

Una imagen, la de esa manifestación, que todo lo resume porque todo allí está instrumentalizado.

La imagen del delirio, de la sinrazón, del intento de humillación a España y a los españoles que ayer, con ese falso debate en el parlamento catalán, alcanzó cotas que nos avergonzaron como nunca antes en nuestra historia democrática.

Ese ejercicio de fuerza sin precedentes de los independentistas radicales nos revela que estamos en un momento que no admite dobles discursos.

No caben promesas disfrazadas de eufemismos. Siempre apelaremos al diálogo pero el diálogo, para que exista, exige una gramática común que es el respeto a las reglas del juego democrático: la Constitución y las Leyes.

Y otra vez la unidad se nos muestra como único camino, como única respuesta, por eso concluí el pasado curso político diciendo en esta misma Cámara que el Partido Popular de Extremadura jamás estará en la división y jamás participará de ambigüedad alguna que implique cuestionar la integridad nacional. Hoy, Día de Extremadura, es una ocasión para refrendar este compromiso: defenderemos en este Parlamento la voz de todos los extremeños que creen en la unidad de este país. Es una línea roja infranqueable.

Nos enfrentamos a un referéndum ilegal, convocado y organizado por la propia Generalitat, para legitimar una declaración unilateral de independencia. Así de grande es el desafío.

¿Alguien cree que es el momento de apelar a la plurinacionalidad o a la ordinalidad que traducido al extremeño es más insolidaridad?

No es momento de quitar banderas es momento, siempre, de que se cumpla con la ley.

¿Alguien cree que en un escenario de ruptura se pueden dar respuestas que no tienen ni el consenso dentro de un mismo partido?

No se combate este desafío desde la confrontación ni desde la división sino desde la unidad sin fisuras, porque la confusión como estrategia política solo sirven para darle alas al victimismo nacionalista.

Si España se rompe o se debilita Extremadura dejaría de ser posible. Conviene que tengamos esa verdad muy presente.

Extremadura está aún lejos de lo que aspiramos, en parte porque la lista de desequilibrios y agravios se refleja en nuestra historia con toda nitidez.

Hoy en Extremadura, miles extremeños creen que tenemos pocos motivos para celebraciones y aún menos motivos para las excusas.

Extremadura estará lejos de ser lo que aspiramos, mientras más de la mitad de nuestros jóvenes carezca de un empleo que le permita crecer aquí, ser felices aquí y trabajar aquí.

Extremadura estará lejos de ser lo que aspiramos, mientras las empresas cuelguen el cartel de cierre y mientras los autónomos se vean abocados a tirar la toalla.

La lucha por la convergencia siempre ha sido especialmente difícil para nosotros. Nuestras reivindicaciones por las infraestructuras son tan antiguas como injustas las continuas decepciones.

Nos quitaron el Eje 16 con nocturnidad y alevosía. El AVE no llegó en 2010. Ahora, en 2017, seguimos hablando de la eterna aspiración a estar conectados.

Pero no nos llamemos a equívocos, el paro es el principal problema de los extremeños y no es casual que hoy que celebremos el primer Día de Extremadura de toda una década siendo líderes en desempleo en España y en Europa.

El paro es el principal problema. Parece, señorías, que algunos despliegan demasiada energía en otras cosas que suenan a campaña partidista.

Movilizarse es un ejercicio legítimo y respetable pero o movilizarse por la prioridad resta lógica a cualquier otro movimiento en nuestra tierra.

Son nuestros actos los que nos definen. Hemos sido y somos leales con Extremadura. Contribuimos para que nuestra región fuese un ejemplo de estabilidad en medio de un mar de radicalismos y trabajamos cada día, desde la responsabilidad porque seguimos creyendo en nuestra tierra y en el papel que juega Extremadura para el progreso y la unidad de este país.

Y desde la legitimidad de nuestro papel de oposición, en este Día de Extremadura, lanzamos un mensaje claro: defenderemos también el cumplimiento íntegro de los acuerdos y de los pactos, porque creemos en el valor de la palabra.

Nos revelamos contra una historia poco generosa y dependiente y en ese camino hemos aprendido muchas lecciones. No solo aprendimos a reclamar lo que en derecho nos corresponde, sino también aprendimos el valor de lo que los extremeños somos capaces de hacer por Extremadura con nuestro esfuerzo, con nuestras iniciativas e ideas.

Caer en la tentación de cruzarnos de brazos es el único error que no podemos cometer si queremos ser una región con un plan de futuro. Llevamos años trabajando, dialogando y pactando. Sabemos lo que hay que hacer, pero hay que hacerlo.

Las actas de sesiones de este parlamento están llenas párrafos sobre acuerdos, estrategias, proyectos y retos que hemos sido capaces de conseguir desde la unidad y el sentido de Estado.

Este día de Extremadura no es un día cualquiera. Celebramos que somos protagonistas de nuestra propia historia. De nuestros éxitos y también de nuestros fracasos. Hoy es un día para renovar compromisos, es un día para la justa reivindicación, para compartir nuestro destino y para construir espacios políticos de encuentro entre quienes aspiran a seguir viviendo juntos porque nos sentimos por igual extremeños y españoles. La concordia aún es posible y vale la pena intentarlo.

Muchas gracias.

By | 2017-09-08T10:54:01+00:00 septiembre 8th, 2017|Tags: , , |0 Comments

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